Las nuevas direcciones en el sistema de salud asturiano enfrentan el reto de mover médicos a hospitales periféricos. Buscan mejorar la atención y acceso en áreas menos centrales.
Los nuevos equipos directivos en la sanidad pública asturiana han sido nombrados tras varios retrasos y se enfrentan a un desafío significativo: asegurar que los hospitales periféricos cuenten con un número adecuado de médicos. Este reto se da en un contexto de incertidumbre, ya que se acercan elecciones autonómicas y los equipos tienen como objetivo cumplir con los requerimientos establecidos por la Consejería de Salud.
La consejera de Salud, Conchita Saavedra, se ha comprometido a mejorar las prestaciones de los pacientes que residen más lejos de los centros principales, asegurando que no necesiten desplazarse desde su hospital comarcal para recibir atención adecuada. Sin embargo, la normativa de incentivos destinada a mover profesionales a lugares como Jarrio, Cangas del Narcea y Arriondas ha estado paralizada durante más de un año.
El mapa de la salud en Asturias ha sido reestructurado, fusionando las ocho áreas de salud previas en tres nuevas: Occidente, Centro-Suroccidente y Oriente. Esta nueva configuración busca facilitar una mejor atención sanitaria integral, integrando servicios desde la atención primaria hasta la salud mental. Durante una reciente comparecencia, Saavedra resaltó que este cambio no solo tiene beneficios para los ciudadanos y los profesionales, sino que también es vital para la gestión del sistema.
La consejera subrayó la necesidad de reducir las listas de espera, un tema que considera crucial y en el que se están implementando medidas concretas. Las preocupaciones sobre el acceso y la prestación de servicios llevó a Saavedra a recalcar que el nuevo marco de gestión facilitará que los pacientes que residen en áreas más alejadas tengan acceso a mejores prestaciones hospitalarias, eliminando la necesidad de largos desplazamientos.
El traslado de médicos a estas zonas menos favorecidas es un componente central de la estrategia, pero existe la pregunta crítica sobre cómo se poedrán llevar a cabo estos movimientos. Muchos profesionales prefieren trabajar en los hospitales ubicados en el centro, dejando vacantes los hospitales periféricos. Para abordar esta situación, la administración sanitaria tiene una herramienta legal conocida como “movilidad forzosa por razón del servicio”, que ha sido motivo de descontento entre los médicos, quienes se oponen a este tipo de desplazamientos, aunque estos incluyan una compensación.
La solución se encuentra en un proyecto de decreto que tiene más de un año de retraso. Este decreto tiene como objetivo regular la cobertura de puestos que menos atractivo tienen, mediante incentivos como mejoras salariales y la posibilidad de autoorganización de la jornada laboral, permitiendo concentrar horas de trabajo en menos días. Según el borrador, los incentivos salariales propuestos son significativos: un aumento progresivo para médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud durante los primeros tres años de trabajo en zonas de difícil cobertura.
Adicionalmente, se busca ofrecer mayor flexibilidad en los horarios laborales para ayudar a los profesionales a equilibrar sus vidas laborales y personales. Este tipo de modalidades de trabajo se han probado en el Hospital de Cangas del Narcea con resultados positivos y se pretende implementarlas en otros hospitales como Jarrio y Arriondas.
A pesar de las intenciones de la administración, el camino hacia la implementación del decreto sigue lleno de obstáculos. En abril de 2025, Saavedra anunció que el nuevo marco para los puestos de difícil cobertura se activaría después de verano, pero aún no se ha concretado ninguna fecha, lo que ha generado frustración entre los profesionales de la salud y ha incrementado las dudas sobre la capacidad de gestión de los nuevos equipos directivos.
La resistencia a este nuevo marco se debe, en parte, a la preocupación por el aumento de costos que podría generar la implementación de incentivos salariales permanentes en un sistema ya presionado, dado que mover a médicos a los hospitales periféricos no es lo mismo que ofrecerles estancias ocasionales, creando un déficit en la planificación financiera del sistema.
En conclusión, los nuevos equipos al mando de la sanidad asturiana se enfrentan al reto de encontrar soluciones efectivas y atractivas para asegurar que los hospitales de las alas cuenten con el personal médico necesario, mientras se intenta responder a las crecientes demandas del servicio sanitario a la población, especialmente aquella situadas en zonas más alejadas.
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